- Tiene experiencia de más de 16 años y ahora busca ser Magistrado de Circuito en Materia Civil en Veracruz.
- Estará en la boleta rosa, recuadro lila, con el número 14.
- “He trabajado durante muchos años por lograr una justicia sensible a los contextos sociales para lograr una verdadera igualdad”, señala.
- “Para mí es un momento sumamente importante en la historia de nuestro México democrático”, asevera, al referirse a la elección del próximo 1 de junio.
Miguel Valera
“El domingo 1 de junio será un día histórico”, me dice Josué Rodolfo Beristain Cruz, un abogado que empezó en el primer peldaño del Poder Judicial federal, siendo Oficial Judicial y Secretario a los 25 años, uno de los más jóvenes que ha ocupado ese cargo. “Por primera vez en la historia democrática de México vamos a poder elegir a las personas juzgadoras y con ello qué justicia queremos para todos estos problemas tan sensibles de nuestra vida”, anota de manera contundente.
Entrevistado en el malecón del puerto de Veracruz, ahí donde su abuelo se ganaba la vida lanzándose a las aguas marinas para sacar monedas, luego de que quedara huérfano, Josué Rodolfo Beristain Cruz dice que, en la boleta rosa, recuadro lila, con el número 14, estarán sus más de 16 años de trayectoria, su experiencia y sus convicciones por una justicia más humana y cercana a la gente.
“¿Qué tenemos que hacer?”, se pregunta retóricamente para responder el cuestionamiento de lo que las y los veracruzanos debemos de hacer el próximo domingo 1 de junio. “Lo primero es meternos a ver los perfiles. Debemos evitar a los improvisados y apostarles a personas preparadas, con trayectoria y capacidad. No se trata sólo haber estado en ciertos cargos, sino tener pruebas de lo que hemos hecho para lograr una justicia sensible a los contextos sociales y que logre una verdadera igualdad”.

DE LAS DIEZ BOLETAS, LA ROSA
“Ese día nos van a entregar 10 boletas. Habrá que identificar la boleta color rosa, la correspondiente a Magistrados y Magistradas de Circuito, que son del INE. Si me dan su voto de confianza les pediría que busquen mi nombre, Josué Rodolfo Beristain Cruz, que está identificado con el número 14, en la columna derecha, y ese número 14 hay que escribirlo en el recuadro lila que corresponde a la materia civil, con eso me podrían dar su voto de confianza, me darían su voto de confianza con mi compromiso inquebrantable como ha sido en estos más de 16 años, de seguir luchando en todo momento por esta verdadera justicia y de rendir cuentas día a día”.
“Estoy convencido de que haremos historia este primero de junio”, remata de manera enfática.
LOS VERACRUZANOS, ANTE UN PROCESO ELECTORAL JUDICIAL HISTÓRICO
—¿Qué nos puedes decir de este proceso electoral que está viviendo México y Veracruz?
“Es un proceso histórico, inédito. Si lo pensamos en perspectiva, significa que por primera vez todas las mexicanas y los mexicanos tenemos la oportunidad de elegir a las personas juzgadoras y con ello, elegir qué tipo de justicia queremos, porque de la persona que imparte justicia en el día a día, depende en gran medida, en mucha medida, la justicia que va a estar en Veracruz, en México”.
“Las normas, los reglamentos, las leyes, los códigos no están en aislado, son aplicados por una persona que vive, que siente, que tiene ideas, que tiene concepciones, que tiene escuelas de Derecho, distintas formas de ver y cuando todo eso se aplica hay una visión de la justicia detrás de ello”.
“Para mí es un momento sumamente importante en la historia de nuestro México democrático”.

—Esto tiene que ver con la historia personal. Hoy quisiera significar que estamos en el malecón del Puerto de Veracruz y aquí hay una historia con tu familia, con tu abuelo.
“Sí, fíjate que me ha dado mucho gusto estar acá, que camináramos. Hace algunos días, cuando empecé este recorrido, este caminar de la campaña tuve la oportunidad de hablar con unas personas adultas mayores que se dedican a la pesca y cuando caminábamos por acá me decían que yo le recordaba a alguien y les comentaba, les compartía que posiblemente les recordaba a mi abuelo”.
“Mi abuelo nació acá en el Barrio de la Huaca, fue una persona que luchó por su familia. Su papá y su mamá no estaban a una temprana edad y él se quedó con dos hermanos. Así que entre las cosas que hacía para sacar adelante a su familia, era tirarse acá en el Malecón para sacar monedas y llevar el sustento a sus hermanos”.
“Después empezó a trabajar en los barcos y así es como empezó su ruta de vida. Así que me es muy simbólico y me da mucha energía y mucho orgullo el saber que mi abuelo empezó así, de a poco, con retos como cuidar a su familia, para lograr algo mejor y hoy en gran medida estoy acá por él y por lo que él trabajó para mi abuela, para mi papá, mis tíos, mi mamá, para la familia”, asienta con nostalgia.
—Vienes, naturalmente de la cultura del esfuerzo, como suelde decirse y tu madre, ¿qué papel ha desempeñado en esta trayectoria que has tenido?
“Hace rato mencionaba que las personas juzgadoras no estamos en aislado. No estamos en una burbuja y decidimos con una pureza o con un vacío de otras ideas, total. Para nada es así. Yo he estado planteando en esta campaña el redefinir varios conceptos como el de objetividad”.
“En la Escuela de Derecho se nos enseñó que objetividad conllevaba resolver, se solía decir, en la soledad de tu despacho, ya
sea persona abogado, persona juzgadora, con las leyes y los Códigos y yo he estado pugnando por replantearnos ese concepto porque el problema de este concepto es que tú impregnas, imprimes, tu forma de ver la vida, en los casos y entonces dices: acá, si eres una persona un poco conservadora o estricta, puedes decir, no, acá le falto una buena defensa, pero no estás viendo lo que hay detrás”.
“Una persona adulta mayor que lo que pide es una pensión y que claramente, si no tiene para la subsistencia básica, no va a tener para contratar una persona abogada, de excelencia y ahí es donde nos toca a las personas juzgadoras, hacer la diferencia”.

“No estás viendo que se trata de una madre soltera, se trata de una mujer que tiene doble, triple o quien sabe qué número de jornadas labores y que está buscando un derecho que a la tiene que ir a trabajar, cuidar a las hijas, a los hijos, a las personas adultas mayores y esto que te cuento no es algo que ahora lo digo. Yo volteo siempre a ver la historia y lo hago tomando bases para el futuro”.
“Te decía de la historia de mi abuelo y mi mamá es una persona ejemplo de lucha, de que las mujeres pueden y pueden mucho, en igualdad de condiciones e incluso en contra de algunas condiciones”.
“Mi mamá es una persona que viene de la sierra y que estudió odontología. Esforzada y muy impulsada por mi abuela, que no pudo estudiar. Pero conforme las generaciones y las conquistas de derechos van avanzando se van generando nuevas oportunidades”.
“Mi mamá estudia odontología y logra ejercer su profesión. Alguna vez le pregunté por qué estudio eso y me dijo que era una profesión que le permitía trabajar y cuidarme a mí y a mis hermanos y es nuestro pilar económico y es nuestro pilar emocional y nuestro ejemplo. Yo tengo esa escuela de mi mamá, de mi abuelo, de mis abuelas, de mi hermano, de mi hermana, de mi pareja y lo que me da esa escuela es cómo articular el Derecho”.
“Esto va acompañando de un esfuerzo de constante estudio y de asomarnos a otras metodologías para hacer una verdadera justicia”.

—Y es ahí como veo que el concepto de la objetividad, aplicada en el Derecho, no siempre puede ser, porque al final el que califica es el sujeto. Entonces como sujeto calificas historias de sujetos, de personas.
“Yo hablaba de otras disciplinas porque para articular el Derecho tenemos que ver otras ramas del conocimiento. Esto que mencionas, tuve la oportunidad de hacer una Maestría en España sobre razonamiento probatorio y en una de las clases, un gran maestro de Alicante nos enseñó tres conceptos que para mí son fundamentales”.
“Voy a intentar explicarlos, pero tiene que ver mucho con la objetividad. Se cuestiona si en verdad conocemos el mundo objetiva o subjetivamente. Hay dos grandes ramas filosóficas. Una que dice que nadie conoce el mundo porque todo es construcción del individuo, de la persona que lo ve y otra que dice, no, el mundo es tal cual como lo ves y entonces la realidad te golpea y tú nada más la recibe”.
“Y bueno, ni una ni la otra es. Lo que ha dicho la filosofía es que existen o conceptualizamos o definimos hechos naturales que es lo que vemos acá, este hermoso paisaje, hechos percibidos, donde entran temas sensoriales, el sol, la vista, la iluminación y hechos interpretados donde entra nuestro bagaje conceptual, nuestra historia de vida”.
“Entonces si imaginamos ese hecho que vemos y que percibimos después entra en una membrana y esa membrana de conocimiento es la que le da significado y a ese hecho le vamos a aplicar el Derecho. Entonces imagina lo importante que es la calidad humana”.

LA CASUÍSTICA PROCESAL
“Quisiera poner como ejemplo un caso que a mí me tocó resolver. Es el caso de una mujer, madre soltera, que cuida a su niño y a su niña. Tiene la oportunidad de ascender laboralmente y para ello tiene que trasladarse del municipio donde trabajaba a la capital de nuestro estado, Xalapa. Trabaja de lunes y viernes y el fin de semana regresa a ver a sus hijos”.
“Su mamá y su tía le ayudan al cuidado. Se entera el papá y demanda la patria potestad, quitarle al niño y a la niña. Él dice que ella los abandonó porque los dejó de cuidar de lunes a viernes. Con esto probado, el Juez de primera instancia y el Tribunal Superior determinan la pérdida de la patria por abandono”.
“A mí me toca resolver ese asunto y me hago algunas preguntas: sería lo mismo si es el hombre, padre soltero, quien de lunes a viernes trabaja arduamente, le encarga al niño y a la niña a su mamá, a su tía y el fin de semana regresa a su casa corriendo, ¿sería el mismo reproche social? Le estaríamos diciendo que los abandonó. No, no sería así, por una razón, porque tenemos estereotipos, que son estas membranas de conocimiento que nos dicen: la mujer tiene que estar en casa, el hombre tiene que estar trabajando y creemos que la única forma en que una mujer puede aportar al desarrollo íntegro de su hijo e hija es cuidándolos en casa y no saliendo a trabajar para tener mejores condiciones de vida que fue lo que mi mamá hizo”.
“Entonces uno ve eso y dice: no es abandono, todo lo contrario, es un esfuerzo genuino por darle mejores condiciones a su familia. Así que, de eso hablo cuando replanteo el concepto de objetividad, aprender de otras ramas del conocimiento como la filosofía práctica, y escuchar a la población porque si no volvemos a lo mismo y es nuestra forma de ver la vida la que termina imperando y eso no puede ser porque nos autoconfirmamos y nuestra forma de ver la vida no es la que impera”.

—Y siempre está a la vista el tema del humanismo, cómo impregnar todas las profesiones de una visión humana, porque es el ser humano el que está enfrente de nosotros.
Pero, bueno, para nuestro auditorio, ¿qué es lo que hace un Magistrado de Circuito en Materia Civil, ¿en qué sirve a la sociedad?
“Un magistrado o magistrada de Circuito en materia civil es la última instancia, la última revisión de un caso. Un caso, un problema que todos podemos tener empieza en un primer momento en un juzgado de primera instancia. Esa decisión puede ser revisada por el Tribunal superior de Justicia y lo que decide el Tribunal puede ser revisada por última vez por los magistrados o magistradas de Circuito en materia civil”.
“Vemos la trascendencia de esa última decisión, porque en los expedientes no es papel, no es un número más. Por cuestiones de orden sabemos que es el 1200 del 2024, el 30 del 2025, pero lo que está ahí es la vida de las personas. Nada más y nada menos, así de importante. Estamos hablando en materia civil de aspectos tan sensibles como hijas o hijos, patrimonio, familia, inmuebles, como el recurso económico que tanto nos esforzamos para ganar. Todas esas decisiones que impactan en áreas tan sensibles de nuestra vida son revisadas en última instancia. Es decir, lo que se diga ahí ya no puede ser revisado una vez más por magistrados y magistradas de Circuito en materia civil”.
“¿A través de qué lo revisan? Del llamado Juicio de Amparo. El Amparo que es nuestra herramienta protectora de Derechos Humanos se vuelve ese conducto o esa vía para que Magistradas y Magistrados revisen estas decisiones, insisto, fundamentales, en la vida de todas y todos”.
—Llegas a la boleta del primero de junio con una larga trayectoria, no eres un improvisado. Se ha criticado que iban a llegar improvisados. No es así en tu caso.
“Esto por lo que he luchado no es de ahora, es de hace más de 16 años. Yo empecé en el primer peldaño de la institución como Oficial Judicial. De ahí tuve la oportunidad de ser Secretario a los 25 años. Gracias a la vida, uno de los Secretarios más jóvenes que ha estado en el Poder Judicial federal. Fui Secretario de Juzgado de Distrito, donde se juega un papel muy importante en la protección inmediata de derechos tan valiosos como la libertad”.
“Luego fui Secretario de Tribunal Colegiado de Circuito donde impulsé estos criterios para lograr una verdadera igualdad, lo que se llama una igualdad material entre hombre, mujer, persona adulta mayor, persona en contexto de discapacidad, personas a las que les debemos históricamente mucho”.
“Esos trabajos me hicieron, me dieron la oportunidad de estudiar una Maestría en España. Posteriormente, por los conocimientos que adquirí fue subdirector de Derechos de la Infancia en la Dirección General de Derechos Humanos de la Suprema Corte. Ahí trabajamos manuales, materiales que ayudaran a todas las personas, especialmente a las juzgadoras, a impartir una justicia sensible al contexto de niñez”.
“Posteriormente fui Director de Derechos Humanos en esta misma Dirección donde trabajamos manuales en diversas áreas, protocolos”.
“Hace rato hablábamos de los sesgos y ahí trabajamos, entre otros, un Manual del impacto de los sesgos en la decisión judicial. Posteriormente fui Secretario Técnico de Procesos de Selección en la Escuela Federal de Formación Judicial que es el organismo, la Escuela encargada de formar a todas las personas del Poder Judicial de la Federación. Es una gran responsabilidad y a mí me tocó toda esa parte del proceso de selección para ingresar y ascender y articularlos con una formación humana y de calidad”.
“Posteriormente fui el Coordinador Académico de la Escuela que es el análogo al subdirector General de la Escuela Federal de Formación Judicial y seguimos impulsando a través de muchos materiales la socialización de la cultura jurídica, con este humanismo, con esta perspectiva de proteger en todo momento los derechos de todas las personas”.
“De ahí la vida me da la oportunidad de ser Secretario de Estudio y Cuenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y actualmente sigo sirviendo en el Poder Judicial Federal”.
“Todo este caminar, todo este estudio, todo lo que en estos años he aprendido y mejorado, porque la vida es un proceso de constante crecimiento es lo que hoy quiero poner al servicio de todas y todas si me dan la oportunidad de ser Magistrado de Circuito en Materia Civil aquí en Veracruz”, concluye.
Josué Rodolfo Beristain Cruz, reiteramos, estará en la boleta rosa, recuadro lila, con el número 14, en esta elección del próximo domingo primero de junio que él ha llamado histórica en la vida de nuestro país. “Por primera vez en la historia democrática de México vamos a poder elegir a las personas juzgadoras y con ello qué justicia queremos para todos estos problemas tan sensibles de nuestra vida”, refrenda.



