Por Anabel Gómez Sanromán
Aunque se haya cursado de un año a otro, en la administración estatal de la gobernadora Rocío Nahle la inercia y acciones a corregir prometidas durante su primer informe de gobierno, en diciembre del 2025, no han tenido tregua.
Cuando la ejecutiva estatal afirmó que se metería de lleno ante los atrasos en las obras carreteras y educativas muchos pensaron que el anuncio realizado durante su comparecencia ante el Congreso de Veracruz se quedaría solo en demagogia, palabra que no existe en su diccionario.
Muy a su estilo, sin evasivas, tomando el toro por los cuernos dijo:
«Yo, directamente, todo el mes, me voy a meter a eso», sentenció Nahle García el miércoles 3 de diciembre en el recinto oficial de sesiones de la LXVII Legislatura.
Diez días después, Carlos Alfonso Smith Grallet renunció a la Dirección de Espacios Educativos y de inmediato se destrabaron diversos proyectos en infraestructura educativa.
A la mandataria se le acabó la paciencia ante las quejas y atrasos en obras para el pueblo.
Quizá ésta fue la primera medida ante las fallas, los errores cometidos por personas a quienes les brindó la confianza de responder con resultados a millones de veracruzanos.
De igual forma, la gobernadora se enfocó en el tema de la obra pública. En la SIOP haré lo mismo, sentenció, ante las demandas y quejas por atrasos en construcción y restauración de carreteras, incluso en la osadía de no iniciar trabajos cuando ella dio el banderazo y ordenó su ejecución, como ocurrió en el sur de Veracruz. Y parece que el mismo camino lleva el área de Salud.
Con ese manotazo en el escritorio, quedó claro que Rocío Nahle no iba a permitir que funcionarios sin soluciones ni resultados transiten como si nada al segundo año de su gobierno.
El 8 de diciembre pasado, la gobernadora fue tajante mientras realizaba una gira de trabajo en Poza Rica: «quien no pueda o no quiera algo pues ni modo, nosotros vamos a seguir avanzando». ¡Y aquí uno ya no pudo!
Menos mal que Carlos Alfonso Smith Grallet, también ex funcionario cuitlahuista de la SIOP dejó el puesto a alguien que sí pueda con el ritmo de trabajo y atienda los compromisos que en campaña hizo Rocío Nahle con los veracruzanos.
Basta recordar la exhibida que el ex servidor público ocasionó a la titular del ejecutivo estatal cuando la diputada Indira de Jesús Rosales San Román reveló que de las tres aulas programadas para la escuela primaria Quetzalcóatl de Boca del Rio al 2 de diciembre no había nada. Y de los dos salones para la telesecundaria Rita Cetina en Veracruz solo tenía media pared de ladrillos.
La misma lupa ha puesto Nahle en la SIOP, pero ahora también lo hizo en Salud. Ya no hay tolerancia, y este lunes, en conferencia de prensa mostró su molestia por los desaciertos de funcionarios que no han sabido responder a la exigencia de atender un estado como Veracruz y al ritmo de su gobernadora.
¿Con Espacios Educativos inició la primera de varias renuncias? ¿Tocará el turno a la SIOP de pagar la factura de la negligencia y el desaseo en la administración y recursos para obras?
¿Y en Salud el tiempo estará cantado para funcionarios negligentes que han creado conflictos laborales en distintas partes del estado?
Por lo pronto, de esto se concluye que ha sido un error pensar que ex empleados de Cuitláhuac García se iban a poner las pilas bajo el mando de la primera gobernadora en la historia de Veracruz. Hay niveles.



